Ponencia sobre inteligencia artificial y ventas ante los asistentes de Truco, Trato & Negocios en Growyard Miraflores
29 . 10 . 2026Inteligencia artificial y ventas

Truco, Trato & Negocios: cinco retos de ventas que la IA puede ayudar a resolver

El 29 de octubre de 2026, Growyard reunió a su comunidad en Miraflores para “Truco, Trato & Negocios”, un encuentro dedicado a la inteligencia artificial, las ventas y la generación de contactos comerciales. La jornada contó con la presencia de Javier Merino Ortecho, gerente general de Coworking en Swiss Rents.

Stefano Marinelli Tagliavento, socio y gerente comercial de FutureLab, participó como ponente principal. En sintonía con Halloween, presentó cinco “monstruos” que los equipos comerciales pueden reconocer en su trabajo diario: desde una lista de prospectos casi vacía hasta una propuesta que queda sin respuesta. Para cada reto, mostró cómo usar IA y qué decisiones corresponden a la persona que lleva la relación con el cliente.

Participantes reunidas durante el encuentro Truco, Trato & Negocios en Growyard Miraflores
Ponente presenta ejemplos de inteligencia artificial aplicada a las ventas en Truco, Trato & Negocios

Los cinco retos comerciales que abordó la keynote

  1. Primer reto: encontrar a quién escribirle. El Fantasma de la Lista Vacía apareció en el ejemplo de una consultora ambiental que tenía 14 prospectos registrados y buscaba conseguir diez clientes nuevos. Stefano propuso empezar por definir qué tipo de empresa necesitaba sus servicios. Con ese perfil, el equipo podía usar IA para investigar posibles clientes y ordenar la lista según una señal verificable que explicara por qué valía la pena contactarlos en ese momento.

  2. Segundo reto: entender qué le preocupa al cliente. El Ogro del Cliente Desconocido ilustró el caso de una empresa de empaques que ofrecía “calidad y buen precio por millar”, pero apenas recibía respuestas. La propuesta fue revisar información del sector, documentos del cliente y objeciones de conversaciones previas. La IA podía ayudar a identificar patrones y preparar mejores preguntas para la siguiente reunión: ¿qué pesa más en la decisión de compra de ese cliente y qué necesita saber el proveedor antes de cotizar?

  3. Tercer reto: escribir un mensaje que merezca una respuesta. El Dragón del Mensaje Genérico tomó la forma de una empresa de software que envió 200 mensajes y recibió una sola respuesta. Stefano mostró cómo aprovechar un dato concreto: si un prospecto acababa de abrir tres sedes, el mensaje podía abordar una dificultad relevante, como conciliar el inventario entre locales, y ofrecer un ejemplo de un minuto. El criterio para redactarlo era sencillo: verificar el dato, explicar qué se podía aportar y proponer un siguiente paso fácil de aceptar.

  4. Cuarto reto: preparar una propuesta a tiempo. La Hidra de la Propuesta representó a una empresa de eventos que perdía oportunidades porque tardaba en cotizar. Con un catálogo de servicios, paquetes y precios base, el equipo podía usar IA para convertir el pedido del cliente en un borrador con tres opciones. La persona responsable revisaba el alcance, confirmaba los precios y firmaba la propuesta antes del envío.

  5. Quinto reto: dar seguimiento a los contactos. El Vampiro del Seguimiento planteó una situación familiar en un encuentro de networking: conocer a varias personas y dejar pasar los días sin retomar la conversación. Stefano propuso tres momentos de contacto: agradecer el mismo día y compartir algo útil; enviar al tercer día una idea relacionada con lo conversado; y, hacia el décimo día, proponer una fecha para reunirse. La IA podía ayudar a preparar los mensajes, tomando como referencia lo que le interesaba a cada persona.

El caso Tinkuy: ¿hacían falta más contactos?

Para poner a prueba estas ideas, Stefano presentó el caso ficticio de Tinkuy Capacitación, una empresa que buscaba conseguir seis clientes nuevos en seis meses. Su dueña consideraba invertir US$1.500 en una base de 2.000 contactos. Sin embargo, el equipo ya había enviado 14 propuestas sin cerrar una venta. Nueve habían quedado sin respuesta y nadie había vuelto a escribir.

El ejercicio invitó a los asistentes a discutir el caso con un asistente de IA y contrastar su diagnóstico en parejas. La consigna era elegir cuál de los cinco retos tenía mayor peso, señalar la evidencia y proponer una acción para esa misma semana.

Una opción era retomar las nueve conversaciones pendientes y averiguar qué había ocurrido con cada propuesta. Ese paso podía aportar información para decidir si convenía ampliar la prospección, ajustar la oferta o mejorar el seguimiento. Con este ejemplo, Stefano dejó un criterio práctico para incorporar IA a las ventas: identificar primero dónde se pierde la oportunidad y elegir la herramienta en función de la tarea que el equipo necesita resolver.